El Mazda RX-8 ha sufrido algunos; el primero ha sido unas rótulas de suspensión deficientes, con posibles grietas en su alojamiento que podrían dar a su desprendimiento. Se han visto afectadas las unidades montadas del 28 de julio al 27 de diciembre de 2003, que la marca revisará y a las que cambiará rótulas y brazos de suspensión en caso necesario. Luego hay una serie mayor de unidades –fabricadas hasta finales de junio de 2004- en las que el revestimiento aislante del sistema de escape y catalizador se ha revelado insuficiente, dando lugar no sólo a un excesivo calentamiento del habitáculo sino a diversas disfunciones de elementos auxiliares próximos (sonda lambda, contactos del freno de mano, sensores de marcha engranada, indicador de la boya del depósito de combustible...). Hasta el mismo depósito de gasolina se ve afectado, pudiendo deformarse por el calor. La solución pasa por colocar un nuevo revestimiento aislante, sobre el depósito, protegiendo también así al resto de los elementos afectados por el calor excesivo. Y de paso, se procede a una reprogramación de la centralita electrónica de gestión del motor.
Fuente: "Motor Mundial" (Marzo 2006)